La maternidad, ¿es dura realmente?

Últimamente todo el mundo se ha subido al carro de lo duro que es tener hijos. Y sí, estoy de acuerdo. Continuamente vemos en redes sociales frases e imágenes de mujeres embarazadas con una sonrisa radiante, envueltas en telas de gasa blanca que bailan con el viento sumergidas en un iluminado cielo azul. Eso es lo que nos venden, un idílico embarazo en el que no te hablan de manchado, ciática, nauseas, cansancio, mal humor… Y de repente tu día a día embarazada no resulta tan idílico y empieza a nacer dentro de ti una pequeña frustración que te lleva a pensar ¿por qué a mí? ¿Por qué yo tengo un gremlin en el estómago en lugar de un tierno bebé que dormita tranquilo todo el tiempo? ¿Por qué? ¿Por qué?

La respuesta es simple, esas fotos son tan reales como las modelos de Victoria Secret, el 90% de las mujeres somos bastante distintas. El problema viene ahí, cuando te idealizan el embarazo, la maternidad, cuando todos los inputs que recibes están relacionados con ser una madre perfecta, una trabajadora y a la vez madre perfecta, nuera perfecta, esposa perfecta… y eso nos inculca una presión que no ayuda en nada y que nos invita a caer en el lado oscuro.

Pero no, la maternidad hay que disfrutarla desde el principio al fin y también odiarla, como la vida. Te dará días buenos, malos y regulares, días en los que solo quieras llorar y otros en los que solo quieras reír e incluso otros (pocos) en los que no te darás cuenta de que estás embarazada salvo cuando la tripa te impida atarte los cordones de las zapatillas. Y no será ni bueno ni malo, será tu embarazo, tu día a día. Y no deberás condicionarte ni pensar que eres la mujer que más sufre del país porque tu bebé se despierta cada 25 minutos todas las noches y tus ojeras ya son tan negras como los grillos del parque.  Porque no serás la única. La mayoría hemos pasado por ello, y, créeme, de todo se sale. Y sí, te compensa.

Muchas incluso hemos permitido que el pensamiento de “no repito” se quede más tiempo del debido en nuestra cabeza. Pero después, una tarde sentada jugando con tu hija, te dará un abrazo y te dirá te quiero y de repente los momentos malos, aunque no se olvidarán, pasarán mucho más desapercibidos.

Y no lo dudes, habrá momentos malos. Llorarás de tristeza porque el cansancio te impide ver la luz. Pensarás que no tienes energía para moverte de la cama cuando tu bebé vuelva a llorar por décima vez en la noche. Creerás que los mocos verdes van a quedarse en la nariz de tu hija para siempre y que la cebolla partida por la mitad al lado de su cama hará que deje de toser durante más de diez minutos seguidos para que tú puedas descansar (inciso, no, no funciona).

Ésas y otras cosas más irán sucediendo mientras tu bebé crece rápido y tu relación de pareja empieza a debilitarse. Porque sí, eso también es una consecuencia de la maternidad, las parejas sufren  los primeros meses y los primeros años después de ser padres. Porque es muy difícil compatibilizar las horas sin dormir, tiempo para dos, mocos, llantos, biberones, teta, casa, incluso puede que haya días en que no habléis más allá de lo justo y necesario. Porque cuando estamos cansados nos volvemos más irascibles y saltamos por todo. Porque cuando ves que no tienes tiempo para lavarte la cabeza o para ir sola al baño, te enfureces y lo pagas con la persona que está ahí al otro lado (y que seguramente se duche a diario para ir a trabajar mientras tú estás de baja maternal). Y ahí tendrás que templarte y apostar por quien está al otro lado. Confianza ciega lo llaman. Tendréis que buscar tiempo para los dos, para hablar más allá de vuestro bebé, para hablar de vosotros. Para abrazaros, para cocinar vuestro plato favorito. Para reír juntos o ver una peli aunque no lleguéis despiertos al final. Porque os esperan unos meses muy duros que harán temblar los cimientos de la pareja.

¿Pero qué puedo decir? A pesar de todo esto y mucho más, la maternidad es lo mejor que te puede pasar en la vida. Mejor dicho, es lo mejor que a mí me ha pasado en la vida. Porque cada uno tenemos nuestras prioridades, nuestras metas, nuestro futuro más o menos dibujado y unas ilusiones a cumplir. Y es en eso en lo que tienes que centrarte. En tus deseos. Solo en los tuyos. No seas madre porque tu pareja lo quiera, porque todas tus amigas lo sean o porque la sociedad te lo imponga por tu edad y/o tu estado civil porque entonces sí odiarás la maternidad eternamente. Ten hijos porque realmente quieras plantar una semilla (qué bonito queda dicho así), porque quieras pasar tiempo sentada enseñando, jugando, disfrutando, llorando, manchando toda tu ropa de vómitos y mocos, incluyendo en tu teléfono veinte contactos de “mamá de” o viendo tutoriales en youtube de manualidades. Ten hijos porque van a suponer un complemento en tu vida, una ilusión, porque te van a enriquecer como persona. Y ya está. Y a partir de ahí, sobrevive.

Un último consejo: no escuches consejos desde el minuto en el que digas que estás embarazada. Todo el mundo tendrá su historia (o la de la vecina) y te dirá qué es lo mejor (incluso gente que no te conozca de nada y se cruce contigo en el supermercado tendrá un consejo que darte). Huye. Lee, escucha, pero haz lo que sientes y no te dejes influenciar. Tú y solo tú eres la que va a tener vómitos, mareos, la que va a sentir patadas en la tripa y dolor en las costillas, la que va a dar a luz, la que va a sufrir porque los primeros días no se enganche a la teta o a veces vomite el biberón, la que se mantendrá sin dormir día tras día porque oirás el llanto de tu bebé hasta cuando no esté a tu lado. Tú serás quien tenga una conexión única con tu bebé. Por todo ello, haz lo que te salga del alma porque seguro que será lo mejor para él.

Sote Sanz 

 

1 comentario
  1. Lorena
    Lorena Dice:

    Hola,
    Me parece interesante y necesario para otras madres ,o futuras mamás,o mujeres con dudas de ser madres, que se explique realmente lo que es el embarazo y en definitiva tener un hij@.Nos es de gran ayudar para aquellas mujeres como es mi caso,el no tener muy claro si serlo o no.
    Cuando la gente , por llevar muchos años con tu pareja, o por que vas llegando a una edad , la pregunta “obligatoria” sea si vas a ser madre. Es normal, y no me molesta que me la hagan, lo que incomoda es la cara que ponen o las opiniones que dan cuando dices que, o no estás segura, o no quieres serlo simplemente.
    Si no eres madre, parece que no has cumplido “tu tarea” como mujer en la vida.
    Me encantan los niños, pero creo que es una decisión muy importante para tomarla , simplemente porque la sociedad, te “obligue” a serlo.

    Responder

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